Tradiciones y costumbres.

La Comunidad Sorda posee una identidad y cultura propias. Ello implica unas tradiciones y costumbres específicas y compartidas por los miembros que la integran.

Algunos ejemplos de tradiciones y costumbres son:

Antes de iniciar una comunicación, se debe llamar la atención del interlocutor. Para ello, se toca a la persona con la que se desee hablar. Lo más habitual es hacerlo en el brazo y hombro, nunca en cabeza o espalda. Si este contacto no es posible por encontrarse lejos, podemos llamar su atención de otra forma: dar golpes en el suelo para que la persona sienta las vibraciones, encender y apagar las luces o solicitar a otra persona cercana que llame su atención.

Es necesario establecer feed-back entre los participantes.

El contacto visual es imprescindible a lo largo de toda la conversación.

No son muchas las oportunidades que las personas sordas tienen de poder intercambiar información y experiencias. Por ello, el compartir experiencias y la comunicación entre los miembros de la comunidad sorda es básico

Un hecho considerado como negativo y agresivo supone el impedir que la persona sorda signe, agarrándole las manos. Esto se equipara a tapar la boca a una persona oyente cuando habla.

Todos los interlocutores deben poder establecer contacto visual para poder comunicarse. Así pues, en un restaurante, es preferible que las personas se sienten en mesas redondas.

Al comenzar una comida, las personas sordas golpean suavemente la mesa con los nudillos de los dedos. Este gesto significa "¡Buen provecho!

Las personas sordas expresan su satisfacción no a través de aplausos, tal y como las personas oyentes hacen, sino que agitan las manos por encima de la cabeza realizando una rotación de las muñecas.


Las personas oyentes identifican su nombre con el sonido de éste al pronunciarlo. Las personas sordas no pueden establecer esta identificaciíon, por lo que atribuyen un determinado signo a cada persona en función de alguna característica física, de su personalidad, afición, etc.